SEDENTARISMO: EL NUEVO DEPORTE DE RIESGO

SEDENTARISMO: EL NUEVO DEPORTE DE RIESGO

Resulta curioso que la mayoría de las personas evitan actividades físicas y/o deportivas de riesgo (escalada, puenting, paracaidismo, etc…) escudándose en el miedo a sufrir lesiones, cuando en realidad están “practicando” a diario algo que si que supondrá una ineludible factura para su salud.

Según los últimos datos publicados por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) 1 de cada 2 hombres y 1 de cada 3 mujeres tendrán cáncer en España. Esta noticia ha tenido una gran repercusión en los medios de comunicación y en las redes sociales, empeorando la previsión de esta institución en nuestro país.

Está claro que esta noticia es muy negativa, a pesar de lo cual actualmente no parecen implementarse medidas que puedan minimizar el impacto de los factores de riesgo que predisponen al desarrollo de la enfermedad. Uno de los principales factores señalados es el sedentarismo que, en nuestra opinión, se analiza desde un punto de vista muy reduccionista al entenderse simplemente como falta de actividad, sin tener en cuenta la cantidad, la intensidad y la forma de llevarla a cabo.

En este sentido, es muy importante que la población conozca la relación entre esas variables (cantidad, intensidad y modo) y la reducción del riesgo de padecer cáncer a lo largo de la vida. Para una persona sedentaria, aumentar levemente la cantidad de actividad física semanal que lleva a cabo puede suponer un beneficio inicial que, sin embargo, no alcanzará la máxima reducción de riesgo posible. El objetivo debe ser ir aumentando progresivamente la cantidad e intensidad de la misma hasta conseguir aplicar la dosis de ejercicio concreta, segura y eficaz para conseguir el mayor grado de prevención. Para ello es fundamental que la actividad se lleve a cabo supervisada por un profesional del ejercicio, como se observa en el siguiente gráfico.

ESCALERA IPEFC

En la literatura científica encontramos argumentos muy sólidos sobre esta relación entre ejercicio físico y la reducción del riesgo de padecer cáncer. En este sentido, More et al. (2016) concluyen que la actividad física reduce el riesgo de padecer 26 tipos de cáncer en un estudio realizado en 1,44 millones de adultos. Además, recientemente Lope et al. (2016) muestran que en el caso concreto del cáncer de mama la magnitud de la reducción del riesgo es dependiente tanto de la cantidad como de la intensidad de la actividad realizada.