EJERCICIO FÍSICO EN EL TRASPLANTE DE MÉDULA ÓSEA

EJERCICIO FÍSICO EN EL TRASPLANTE DE MÉDULA ÓSEA

Pablo Ráez, malagueño, 20 años. Practicante de crossfit. Superviviente de cáncer. En marzo de 2015 le diagnostican leucemia y, tras pasar por el preceptivo tratamiento con quimioterapia -el cual no fue eficaz-, se decidió que habría de ser sometido a un trasplante de células progenitoras hematopoyéticas (anteriormente conocido como trasplante de médula ósea), para el que el donante fue su padre. Un año después de este primer trasplante, la leucemia volvía a aparecer en el cuerpo de Pablo, siendo necesario un nuevo trasplante. En este caso, nadie de su familia era histocompatible, por lo que empezó la búsqueda de un nuevo donante. Finalmente se halló que una chica estadounidense lo era en un 80%, pudiéndose proceder al segundo trasplante.

Trasplante de células progenitoras hematopoyéticas sería el concepto correcto para denominar lo que comúnmente se conoce como trasplante de médula ósea. Y es que, en la actualidad, los trasplantes se efectúan con progenitores de células hematopoyéticas extraídos, no solamente de la médula ósea, sino también de sangre venosa, a través de una punción como la realizada para donar sangre.

A través de las redes sociales se ha hecho viral la lucha de Pablo Ráez contra el cáncer y en favor de la donación de células progenitoras hematopoyéticas. Además ni en los momentos más duros de la enfermedad ha dejado de transmitir optimismo y de mandar continuos mensajes de esperanza.

Puedes seguir a Pablo Ráez a través de su cuenta de twitter e instagram: @Srraez

La creación a principios de los 90 del Registro de Donantes de Médula Ósea (REDMO), a través de la Fundación Josep Carreras, permitió acceder a los pacientes españoles a una red internacional de donantes de células progenitoras hematopoyéticas, una base de datos de donantes repartidos por todo el mundo, con lo que la probabilidad de encontrar un donante compatible empezó a aumentar exponencialmente.

De ahí la importancia de mensajes como los de Pablo Ráez tratando de animar y concienciar a la gente sobre los beneficios que puede aportar la acción de donar, a fin de incrementar esa base de datos y, con ello, las posibilidades de encontrar donantes compatibles para nuevos casos como el de Pablo.

Porque como él mismo dice: “Donar es vida, conciénciate”. Y no lo decía solamente por él, sino por las muchísimas personas, niños y adultos, que requieren una nueva médula ósea para seguir disfrutando de la vida, para seguir soñando.

Sin embargo, el trasplante de células progenitoras hematopoyéticas se asocia con una notable reducción en el consumo de oxígeno pico (VO2pico), el mejor indicador de salud, longevidad y supervivencia en población con patología. Por ello, una vez finalizado el proceso terapéutico, se antoja esencial la práctica de ejercicio físico regular, dado que éste es el principal determinante del VO2pico (junto con el componente genético) (1).

Así, en un estudio llevado a cabo en el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, 4 niños y 4 niñas -de entre 8 y 16 años-, quienes habían sido sometidos previamente (≤ 12 meses) a un trasplante de células progenitoras hematopoyéticas por leucemia, realizaron un programa de 8 semanas de ejercicio físico combinado (fuerza y aeróbico), intrahospitalario, individualizado y supervisado. De igual forma un grupo de 8 niños sanos realizó el mismo programa de entrenamiento (2).

La duración e intensidad del ejercicio aeróbico fue gradualmente incrementando a lo largo del periodo de entrenamiento, empezando con 10 minutos al 50% de la frecuencia cardíaca máxima teórica (FCmáx) y progresando hasta llegar a 30 minutos al  70% FCmáx al final de las 8 semanas.

Una vez finalizado el periodo de entrenamiento, se observó que los niños trasplantados incrementaron significativamente su VO2pico, mientras que en los sanos se mantuvo (Figura 1). Asimismo, los niños trasplantados incrementaron sus niveles de fuerza muscular, capacidad funcional y calidad de vida.

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Figura 1. Valores de VO2pico en grupo control y grupo de ejercicio sometidos a trasplante al inicio y al final de las 8 semanas de entrenamiento (2).

Por tanto, observamos la importancia de iniciar un programa de ejercicio físico una vez finalizado el trasplante, dado que los beneficios alcanzados afectarán positivamente sobre indicadores de salud, disminuyendo las secuelas asociadas al trasplante y aumentando la funcionalidad física de estos pacientes.

Área Cáncer Infantil IPEFC. Javier S. Morales Rojas

REFERENCIAS:

  1. Garber, C. E., Blissmer, B., Deschenes, M. R., Franklin, B. A., Lamonte, M. J., Lee, I. M., … & Swain, D. P. (2011). American College of Sports Medicine position stand. Quantity and quality of exercise for developing and maintaining cardiorespiratory, musculoskeletal, and neuromotor fitness in apparently healthy adults: guidance for prescribing exercise. Medicine and Science in Sports and Exercise, 43(7), 1334-1359.
  2. San Juan, A. F., Chamorro-Viña, C., Moral, S., Del Valle, M. F., Madero, L., Ramirez, M., … & Lucia, A. (2008). Benefits of intrahospital exercise training after pediatric bone marrow transplantation. International Journal of Sports Medicine, 29(05), 439-446.