CALIDAD DEL SUEÑO, CÁNCER Y EJERCICIO

CALIDAD DEL SUEÑO, CÁNCER Y EJERCICIO

El empeoramiento en la calidad del sueño es uno de los efectos secundarios que aparece con frecuencia en pacientes con cáncer. A pesar de las incomodidades y efectos negativos que provoca, este problema es uno de los grandes “olvidados” en los supervivientes de cáncer y en la sociedad en general, ya que esta calidad de sueño se ve muy mermada por el estilo de vida acelerado en el que vivimos en los países desarrollados.

La calidad del sueño en supervivientes de cáncer se ve afectada durante el tratamiento y después del mismo debido a la fatiga, el dolor, la depresión, ansiedad, etc… afectando a la calidad de vida percibida por el paciente, por lo que es muy importante mejorarla. Evidentemente, existen muchos fármacos que, aparentemente, mejoran esta circunstancia. Sin menospreciar ninguna estrategia farmacológica, creemos que la población debe conocer el papel que el ejercicio físico puede desempeñar a la hora de mitigar este efecto secundario.

En la revista Breast Cancer Research Treatment se han publicado varios artículos en los que se asocia la realización de un programa de ejercicio físico con mejoras en la calidad del sueño durante el tratamiento (quimioterapia y radioterapia) en pacientes con cáncer de mama [1,2]. En primer lugar, cabe destacar que un programa de entrenamiento de fuerza supervisado produce beneficios en la calidad del sueño, y que estos beneficios se mantienen hasta 12 meses después del abandono del programa [2]. Del mismo modo, el entrenamiento de predominio cardiovascular (caminar, correr, bicicleta…), realizado a intensidad moderada o vigorosa, reporta beneficios en la calidad del sueño en supervivientes de cáncer [2,3], especialmente si se realiza en sesiones de larga duración (50-60 min) [2]. No obstante, analizando la bibliografía citada, parece que es más efectivo realizar un programa de ejercicio físico que combine el entrenamiento de fuerza y el cardiovascular, ya que es así como se obtienen los mayores beneficios [2].

Por lo tanto, parece que la realización de un programa de ejercicio físico que combine entrenamiento de fuerza y cardiovascular producirá mejoras en la calidad del sueño, y a su vez mejoras en la calidad de vida de los supervivientes de cáncer. Este programa debería estar supervisado por un profesional que aplique la dosis de ejercicio más efectiva para incidir tanto en la calidad del sueño como en el resto de complicaciones que acarrea el tratamiento del cáncer.

Miguel Ángel López Selfa (Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Especialista IPEFC)

 

  1. Steindorf, K., Wiskemann, J., Ulrich, C.M. y Schmidt, M. (2017). Effects of exercise on sleep problems in breast cancer patients receiving radiotherapy: a randomized clinical trial. Breast Cancer Research and Treatment, 162(3), 489-499. doi: 10.1007/s10549-017-4141-8.
  2. Courneya, K.S., Segal, R.J., Mackey, J.R., Gelmon, K., Friedenreich, C.M., Yasui, Y., et al. (2014). Effects of exercise dose and type on sleep quality in breast cancer patients receiving chemotherapy: a multicenter randomized trial. Breast Cancer Research and Treatment, 144(2), 361-369. doi: 10.1007/s10549-014-2883-0.
  3. Chiu, HY., Huang, HC., Chen, PY., Hou, WH. Y Tsai, PS. (2015). Walking improves sleep in individuals with cancer: a meta-analysis of randomized, controlled trials. Oncology Nursing Forum, 42(2), 54-62. doi: 10.1188/15.ONF.E54-E62.